Tuesday, December 6

12 libros para cerrar 2021

Siendo fieles a nuestra tradición navideña, desde Piedras de papel os presentamos un puñado de libros que se han editado, o que han suscitado debate, durante este año, y que hemos encontrado particularmente interesantes. Como es habitual, nos concentramos en ensayos cercanos a las disciplinas en las que navegamos (sociología, economía, ciencias políticas) pero como se puede apreciar de la selección de títulos, las fronteras entre ellas son cada vez menos nítidas. Volvemos a recomendar libros relacionados con la inmigración, el comercio, el poder de las grandes empresas, la desigualdad, la polarización, la idea de libertad o el auge de la extrema derecha. Aunque nuestra selección también se ha reorientado a temas nuevos como el urbanismo político, la psicología o la neurociencia. Este año volvemos a colar una novela que no tiene nada de ficción. Esperamos que alguno de estos libros os despierte interés, que os anime a su lectura, que os sea útil para vuestras cosas o simplemente que alimente vuestro disfrute. Un abrazo a [email protected] y muy feliz año. 

 

Trade wars are class wars: How Rising Inequality Distorts the Global Economy and Threatens International Peace. Matthew C. Klein y Michael Pettis (Yale University Press) 

A través de un recorrido por la historia y por la crisis económica reciente, el periodista económico Matthew Klein y el profesor de finanzas en la Universidad de Beijing Michael Pettis muestran de manera accesible, i) por qué los flujos comerciales están en gran medida influidos por los movimientos internacionales de capitales (y no al revés), ii) por qué esos flujos de capitales responden de manera fundamental a los cambios en las condiciones de acceso al crédito, y iii) cómo los determinantes de ese acceso al crédito en los mercados internacionales están vinculadas a su vez de las tasas de ahorro nacionales. La tesis fuerte del libro es que estas tasas de ahorro dependen de la distribución del ingreso dentro de los países, por lo que la posición comercial de los países acaba siendo el resultado de conflictos distributivos internos dentro de ellos.  

El texto es rico en ejemplos históricos, pero es especialmente ilustrativa su descripción de los desequilibrios globales asociados al modelo de desarrollo chino y a las causas de la última crisis financiera en le eurozona. Así, el libro explica cómo la burbuja inmobiliaria española de la primera década del siglo XXI y el ajuste que la siguió fueron fruto, en esencia, de dinámicas económicas y políticas internas alemanas. La desigualdad provocada por las políticas con las que Alemania acompañó el proceso de reunificación hizo que el ahorro doméstico creciera desproporcionalmente. En un contexto de libre movimiento de capitales y política monetaria común, ese ahorro fue canalizado hacia el exterior en forma de flujos masivos de capitales que, entre otras cosas, iniciaron y alimentaron la burbuja española.  

Klein y Pettis muestran que son equilibrios políticos domésticos los que están detrás de los desequilibrios macroeconómicos globales. Pero dan un paso más allá y vinculan al aumento estructural de la desigualdad (que aumenta la tasa de ahorro) como fuente última de la situación actual, caracterizada por los superávits alemán/europeo y chino, que habrá que progresivamente corregir en el futuro. El libro es menos convincente en explicar por qué las políticas de los países deficitarios son con frecuencia también sostenibles políticamente (y de hecho la desigualdad podría haber contribuido a hacerlas más sostenibles, como ha sostenido Raghuram Rajan). Necesitaríamos por tanto saber mejor cómo los mismos cambios distributivos pueden impulsar políticas de superávit o de déficit en diferentes contextos.  

En cualquier caso, es un libro de una ambición y alcance enorme, y que sirve no solo como herramienta fundamental para interpretar los cambios en los que estamos inmersos (¿cómo evolucionará el modelo de desarrollo chino?, ¿qué implicaciones tendrá el cambio en Alemania hacia políticas domésticas más redistributivas?, ¿cómo evolucionará la política comercial norteamericana?), sino que será sin duda enriquecedor volver a leer dentro de unos años.   

 

Indebted Societies. Credit and Welfare in Rich Democracies. Andreas Wiedemann (Cambridge University Press) 

Que los niveles de endeudamiento de los hogares han aumentado de manera considerable en las democracias avanzadas durante las últimas décadas no es ninguna novedad. Sin embargo, encontrar una original y sesuda explicación de por qué los niveles de dicho endeudamiento varían a lo largo del tiempo, entre países, y entre diferentes segmentos de renta, sí supone una novedad. En su libro “Indebted Societies. Credit and Welfare in Rich Democracies”, Andreas Wiedemann, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Princeton, defiende la idea de que los diferentes patrones de acumulación de crédito (no hipotecario) por parte de las familias reflejan la brecha que existe entre los costes financieros generados por la volatilidad de la vida laboral y de las propias trayectorias vitales, por un lado, y la protección y apoyo social recibido por el estado de bienestar, por el otro. 

Esa brecha entre cobertura y necesidad puede aparecer cuando nos quedamos sin empleo, cuando nuestros ingresos pasan a ser volátiles, cuando pedimos una baja por maternidad, cuando nos reducimos la jornada para cuidar a nuestros padres o para poder hacer un curso de formación. El mercado de crédito, así, se presenta como una de las alternativas en las que los hogares pueden volcarse para tapar esos agujeros. De hecho, argumenta el autor, los sistemas financieros juegan un papel muy parecido al de los estados de bienestar: ambos redistribuyen recursos, proveen liquidez y permiten que la gente invierta en capital humano. En este sentido, los mercados de crédito pueden sustituir o complementar a la política social. Con una pequeña salvedad: el crédito como alternativa a la política social privatiza el riesgo y privatiza las oportunidades vitales. Y ello conlleva numerosas consecuencias. 

La primera de ellas, y más importante de todas, es que si el crédito sustituye a las prestaciones del Estado de bienestar remercantiliza a la ciudadanía, es decir, ocurre lo contrario de lo que expresó majestuosamente Esping-Andersen: que el estado de bienestar desmercantiliza a los individuos al hacerlos -a través de las transferencias sociales- independientes del mercado. Otra consecuencia, por ejemplo, es la de los efectos sobre las preferencias de los ciudadanos respecto al sistema de bienestar, o lo que Wiedemann llama “el efecto privatizador del crédito”, es decir, que la gente disminuya su apoyo a las políticas de protección social a medida que mejora su accesibilidad al crédito. 

A lo largo del texto se presentan casos en donde el crédito sustituye al estado de bienestar (siendo las rentas más bajas las que se apoyan en este instrumento, ahondando en la desigualdad), casos en los que los complementa (siendo las clases medias las que utilizan el crédito como ascensor social) o casos en donde no hay ni una cosa ni la otra. El libro es producto de un extenso y riguroso trabajo académico. Algunas de las ideas y de los hallazgos centrales ya han sido publicados en revistas de alto prestigio en ciencia política. Pero presentado en conjunto y con una estrategia empírica variada (combinando análisis macro, con datos panel a nivel micro, y con estudios de caso) el libro resulta una obra ineludible para todos aquellos preocupados por el cambio de paradigma que se está produciendo en torno a la concepción y la gestión del riesgo en las sociedades postindustriales. 

 

The Profit Pradox. Jan Eeckhout (Princeton University Press) 

Un excelente economista, Jan Eeckhout, describe en su exitoso The Profit Paradox de manera asequible para no expertos por qué el creciente poder de mercado de ciertas empresas como Amazon o Facebook debería preocuparnos. La historia se compone de varias piezas. Los márgenes comerciales, es decir, la diferencia entre el coste de producción y el precio de venta, medidos de manera agregada, han aumentado muy sustancialmente en prácticamente todas las regiones del mundo en las últimas cuatro décadas. El coste relacionado con la inversión que las empresas hacen en innovación, en cambio, no ha aumentado en la misma medida. La participación en el PIB de los beneficios empresariales ha crecido de forma espectacular en el mismo periodo. 

El giro argumental en la historia es que este fenómeno se concentra de manera especialmente intensa en un puñado de empresas, unos pocos centenares, que Eeckhout denomina “empresas superestrellas”. Estas empresas, muy grandes (también en términos de la proporción del PIB que representan), muy innovadoras y muy influyentes, están vendiendo sus productos a un precio mucho mayor del que se fijaría en un mercado competitivo. El autor atribuye esta situación al cambio tecnológico, que amplía la escala del mercado potencial para estas empresas y no impide el surgimiento de monopolios. 

Entre los trabajadores industriales y de los servicios, por el contrario, los salarios muestran evidentes signos de estancamiento desde los años ochenta, a pesar de que la productividad no ha dejado de aumentar, mientras que los precios de los bienes que se pueden adquirir con esos salarios están aumentando mucho más que los costes de su producción –pensemos en los precios de la alimentación o la electricidad en estas fechas–.  

El libro ofrece pistas importantes sobre por qué tiene mucho sentido corregir la falta de competencia, no solo para mejorar el funcionamiento del mercado sino porque puede corregir dislocaciones sociales serias y proteger la democracia. Léanlo. 

 

La España de las piscinas. Jorge Dioni López (Editorial Arpa) 

Demasiado a menudo asumimos que son las personas las que definen los barrios y no viceversa. Creemos que sí hay barrios de izquierdas y otros de derechas, no se debe al urbanismo sino a la condición socioeconómica de quienes viven ahí. Dicho de otro modo, si logramos llenar la Moraleja o Pedrables de trabajadores manuales, estos barrios acabarán convirtiéndose en feudos socialistas. Pero ¿realmente el urbanismo es políticamente inocuo? El libro “La España de las piscinas” de Jorge Dioni López pone en cuestión esta visión e intenta convencer al lector de que el diseño urbano importa pues es responsable de construir realidades políticas. 

Las intuiciones del libro son sugerentes y ofrecen un espacio muy interesante (y poco concurrido) para la reflexión. La tesis principal del libro es que los modelos de ciudad basados en los PAU (de urbanizaciones con piscinas y sin comercios en sus bajos) generan ciudades dispersas, islas que segregan a la población y disuelven la idea de comunidad. Los PAU construyen entornos homogéneos internamente, pero aislados y alejados del resto de realidades que coexisten en la ciudad. Este tipo de distribución geográfica de la población tiene importantes implicaciones en las actitudes de los ciudadanos: fomentan el individualismo, la preferencia por la desigualdad e incluso el rechazo a quienes son distintos. En este último punto el libro de Jorge Dioni López conjuga muy bien con el trabajo del politólogo de la Universidad de Harvard, Ryan Enos (“The space between us”), quien demuestra que la segregación en las ciudades fomenta los prejuicios, la desconfianza y la falta de cooperación entre diferentes. 

El libro nos deja un consejo a los interesados en política y elecciones. No solo debemos prestar atención al creciente conflicto en el eje urbano-rural. Haremos bien en poner nuestra mirada también en ese espacio suburbano intermedio llamado “la España de las piscinas”.

  

American Affective Polarization in Comparative Perspective. Noam Gidron, James Adams y Will Horne (Cambridge University Press)

La primera figura de American Affective Polarization in Comparative Perspective causó cierto revuelo en las redes sociales en España incluso antes de que se publicara este librito académico de apenas 80 páginas. La razón es que situaba a España como el país más políticamente polarizado de los veinte que analizaba. En realidad, esta clasificación tiene truco porque solo analiza cuatro elecciones españolas, de 1996 a 2008, que incluyen los dos picos de polarización que alcanzó nuestro país en 1996 y 2008. Otros estudios recientes muestran que España es un país polarizado, aunque lejos de ser único o el primero en esto.

El libro muestra un análisis mucho más relevante para interpretar la polarización política en España. En concreto, establece que en aquellos países donde la desigualdad y el desempleo son mayores, también lo es la polarización afectiva, es decir, la diferencia entre lo que sentimos hacia los partidos y líderes políticos con los que nos sentimos identificados y lo que sentimos por el resto de partidos y líderes. Los países del sur y este de Europa tienen al mismo tiempo unos mayores niveles de desigualdad económica y polarización afectiva entre sus ciudadanos.

Todavía estamos lejos de identificar cuáles son los factores que hacen que una sociedad se polarice en un momento histórico determinado, pero análisis comparados como los que presentan Gidron, Adams y Horne nos proporcionan hilos de los que la investigación futura tirará para avanzar en la comprensión de uno de los fenómenos que preocupan más en las sociedades contemporáneas. 

 

Extrema derecha 2.0. Qué es y cómo combatirla. Steven Forti (Siglo XXI) 

Entre los libros que se han publicado este año sobre el auge global de la extrema derecha, queremos destacar el del historiador y analista político Steven Forti. Un interesante y documentado ensayo cuyo leitmotiv es tratar de responder a la pregunta de si “tiene sentido utilizar el concepto de fascismo para definir a las nuevas extremas derechas del siglo XXI”, encarnadas hoy por fenómenos tan variados y distantes geográficamente como el “bolsonarismo” en Brasil o el “orbanismo” en Hungría. 

El autor sostiene que la actual corriente ultraderechista no es equiparable al fascismo como movimiento político que se dio entre 1919 y 1945 porque no tiene sus mismos objetivos, como crear “un hombre nuevo” o un “proyecto imperialista en política exterior”. Pero tampoco es comparable con los grupúsculos neofascistas de la segunda mitad del siglo XX, representados, en nuestro imaginario colectivo, por “gente con la cabeza rapada” y esvásticas tatuadas. Forti afirma que nos encontramos ante algo “radicalmente nuevo”, aunque pueda haber “elementos de continuidad con el pasado”. Y propone denominarlo “extrema derecha 2.0”.   

Una categoría en la que se englobaría una extensa y heterogénea familia de partidos, como la Liga italiana, Vox, el Partido de la Libertad de Austria o los Demócratas Suecos, que compartirían “unos mínimos comunes denominadores” (entre otros, un “marcado nacionalismo, (…), una crítica profunda al multiculturalismo, la condena de la inmigración tachada de invasión o la toma de distancia formal de las pasadas experiencias de fascismo”) y algunas características (estrategia política dirigida a polarizar a la sociedad, “exacerbado tacticismo” y crítica, pero no negación, de la democracia). 

Partidos que están hoy representados en muchos parlamentos y que condicionan las políticas de gobierno o, incluso, gobiernan. Para Forti, el diagnóstico es claro: la extrema derecha se ha renovado, “es más presentable, habla el lenguaje de la gente común y sabe moverse como pez en el agua en el mundo digital”. Pero advierte: aunque es ahora percibida “como una opción aceptable”, la extrema derecha constituye una amenaza real que se pone de manifiesto en hechos tan tangibles como la deriva autoritaria/iliberal del gobierno de Viktor Orbán en Hungría o el incremento de los delitos de odio y de los atentados terroristas ligados a esta ideología que se han producido en el último lustro. Quizás, por ello, el autor dedica la última parte de su ensayo a elaborar una suerte de “manual de instrucciones” para hacer frente a “los Trump, los Salvini, las Lepen, los Abascal, …”. ¡Lean, lean! 

  

Free. Lea Ypi (Penguin Books) 

¿Qué es ser libre? Lea Ypi reflexiona sobre esta pregunta a través de los ojos de una niña: ella misma y su infancia en la Albania comunista. Ypi es hoy una albanesa radicada en Reino Unido, donde es profesora en la London School of Economics. El libro es algo así como unas memorias de su infancia en un país en transformación.

La primera parte del libro narra sus vivencias en la Albania comunista. Su adhesión infantil incondicional al régimen dentro de una familia en la que, sin entender muy bien por qué, sus padres y abuela no parecían compartir ese entusiasmo. Ypi comienza a darse cuenta que su familia tiene algunos secretos, pero, como ella repite varias veces en el libro, las respuestas estaban delante de ella. Simplemente no formuló las preguntas adecuadas para conocer la verdad que terminará por desvelarse.

La segunda parte del libro cubre los primeros años de pluripartidismo y la libertad recién adquirida. La niña crece y, como el país, descubre que las expectativas personales y colectivas están lejos de alcanzarse. La ansiada libertad se topa con el caos político y económico, el desempleo masivo y la frustración.

El libro es fantástico porque combina perfectamente varias voces y registros. Está la ingenuidad de la niña que mira un mundo que está cambiando y que no termina de comprender. Pero también está la voz de la profesora de Teoría Política que reflexiona sobre la idea de libertad.

  

Un hogar en el mundo. Memorias. Amartya Sen (Taurus) 

Un hogar en el mundo son las memorias intelectuales de Amartya Sen (1933) referidas a la primera mitad de su vida, justo antes de convertirse en un economista y pensador de prestigio universal. Después vendrían la mayoría de sus grandes contribuciones a la economía, a la filosofía y a la teoría política, que le valieron, entre otros muchos reconocimientos, el Nobel en 1998. (Más modestamente, también el Princesa de Asturias en Ciencias Sociales, que ha recogido en Oviedo el pasado otoño). La importancia de sus logros bien merece conocer cómo se forjaron, además de que su historia es la de un desarrollo intelectual y político poco corriente. Para medir su estatura deberíamos pensar que Sen ha influido en cómo se entiende el concepto mismo de igualdad, de derechos básicos y de bienestar, el concepto filosófico de la justicia, el valor social de la libertad, de la transparencia y del debate público, el concepto de racionalidad, el de identidad…. Y lo ha hecho, sobre todo, con matemáticas, observación minuciosa y filosofía analítica, hablando mucho con mucha gente, sin sectarismo intelectual y sin pamplinas.

En este relato de sus años formativos hay una atención dilatada a su educación como niño y adolescente. Puede sorprender, pero es que no todo el mundo ha estudiado matemáticas y sánscrito sentado bajo un árbol en una escuela fundada por Tagore (que era gran amigo de su familia). Ni ha pasado por las experiencias formativas de la última gran hambruna en Bengala y de la violenta partición de la India, que sin ninguna duda todavía alientan su perseverancia octogenaria por entender los problemas de la desigualdad y de la identidad. El relato avanza más deprisa cada vez que cumple años; si creemos en su memoria, es asombroso lo que ya había aprendido al llegar a Inglaterra para hacer su doctorado. Cuando años después decidió regresar a la India, el periodo en el que termina el libro, dejaba ver un amistoso reproche a la excentricidad de los economistas de Cambridge y a sus luchas escolásticas, pero uno tiene la impresión de que gracias a ello no lo recibieron como a un genio, y que en eso le hicieron un favor.

Amartya Sen no eligió partido e hizo conversar a los grandes economistas en su cabeza; no solo a ellos, también a varios importantes filósofos e historiadores. A menudo –esa fue la bendición de Cambridge– pudo razonar con aquellos que estaban vivos. El recuerdo de ese diálogo es uno de los grandes espectáculos del libro; uno que podría recomendarse a todo el que desee iniciarse en la ciencia social, si no fuera porque asusta y hace presentir lo difícil que es saber y entender. Cualquier otro se habría convertido en un ecléctico endeble, en un escéptico o habría buscado el consuelo de una secta. Pero Sen creó algo nuevo, y en eso se reconoce a un genio brutal.  

  

Not Born Yesterday: The Science of Who We Trust and What We Believe. Hugo Mercier (Princeton University Press) 

Hay libros que abofetean convicciones que creíamos sólidas, pero que, expuestas a una nueva luz y a un buen repertorio de evidencia empírica, se desintegran. Es el caso del libro Not Born Yesterday: The Science of Who We Trust and What We Believe (“No nacimos ayer. La ciencia de en quién confiamos y qué creemos”) del psicólogo evolutivo y cognitivo Hugo Mercier. Vivimos bajo la asunción, alimentada por mitos como el del ministro de propaganda del Tercer Reich y maestro de la manipulación de las masas Joseph Goebbels, de que los seres humanos somos muy crédulos. Nos engañan las empresas de publicidad, los antivacunas, los populistas como Trump, o los dictadores como Kim Jong-un. Creemos que el principal peligro es creernos sus mentiras, las fake news. Pero Mercier, en un elegantemente construido libro, nos dice que es extremadamente difícil engañar a la gente. Ni los regímenes más totalitarios, como la China de Mao, fueron capaces de convencer a los ciudadanos de las bondades de la revolución cultural, o de la forma comunista de distribuir las semillas en la siembra de los campos. Sí, la gente obedece a los dictadores, pero no porque les creen, sino a pesar de no creerles; simplemente, por el miedo que provocan. Y, en democracias, si se extienden noticias falsas, como las de que la tierra es plana, es porque la adherencia a las mismas no nos conlleva una molestia en nuestra vida cotidiana.

Para Mercier, el problema de la especie humana no es que sea manipulable, sino, todo lo contrario: que es demasiado poco manipulable, demasiado cerrada a ideas novedosas. El instinto que tenemos las personas no es creernos al primer vendedor del elixir de la eterna juventud que se pasa por nuestro pueblo –de hecho, como muestra Mercier, los engaños masivos son extraordinariamente raros y, si suceden, no son el resultado de que resulten creíbles, sino de que caen en tierra abonada, como los libelos contra el pueblo judío en zonas con fuertes sentimientos antisemitas–. Por el contrario, nuestro primer impulso es no creer lo que se nos dice. Solo con tiempo y paciencia las ideas verdaderas (como que la tierra es redonda y da vueltas alrededor del sol) pueden ser aceptadas por la gente. La clave para la difusión de la verdad –que es el verdadero problema social; no la difusión de mentiras– reside en dos factores: que el emisor de una noticia tenga un récord de credibilidad a sus espaldas y que percibamos que sus intereses están alineados con los nuestros. Si, por el contrario, pensamos que los intereses de ese experto de una universidad prestigiosa están alejados de los nuestros, es posible que demos más valor a la opinión sin fundamento de un político populista que habla nuestro idioma. Pero ningún populista, por hábil que sea, nos engañará mucho ni durante mucho tiempo. Palabra de Mercier.

  

Ser Humanos. Facundo Manes y Mateo Niro (Paidós) 

Si hay un consenso social tras la pandemia de la COVID-19 es que las enfermedades mentales van a aumentar su presencia entre nosotros. Trastornos como la depresión, el estrés postraumático, la fobia social o la ansiedad van a ser mucho más frecuentes. Por lo tanto, una de las prioridades debería ser destinar más recursos al tratamiento de este tipo de enfermedades.

No obstante, no es menos cierto que se habla de este tipo de trastornos con una cierta ligereza. Por ello, si hay un libro fundamental en estos tiempos es Ser Humanos. En sus 475 páginas, Facundo Manes (neurocientífico y neurólogo) y Mateo Niro (especialista en lingüística) abordan todos los aspectos que explican el funcionamiento de nuestro cerebro a la hora de tomar decisiones, enfrentarnos a los cambios digitales o cómo gestionamos nuestras emociones. Abordan problemas tan complejos como la soledad, la memoria o la toma de decisiones. Nuestro cerebro, como dicen ellos, es un órgano social. Por lo tanto, no sólo la biología es la respuesta a muchas de sus intrigas, sino que también analizan cómo la sociedad o nuestras creencias influyen en las decisiones, en las emociones o en las percepciones.

En definitiva, estamos ante un libro fundamental para entender la sociedad post-COVID-19. La calidad de su escritura y la claridad expositiva permiten abordar aspectos muy complejos de forma sencilla y comprensiva. Es un libro de divulgación y, por lo tanto, dirigido al gran público. Seguramente, cada capítulo podría constituir una ingente literatura académica. Pero ambos autores lograr explicar un gran número de comportamientos de forma sencilla y directa, algo que es de gran utilidad.   

Miñán – Hermanito. Ibrahima Balde y Amets Arzallus Antia, con traducción del euskera al castellano por Ander Izaguirre (Blackie Books) 

De Hermanito es absurdo decir nada que no sea ‘léelo’. Se devora en un rato, que merece ser un rato largo; o mejor, dos ratos, si se quiere dar al alma tiempo para digerir lo que la cabeza es capaz de procesar con demasiada urgencia.

Es un libro sobre la migración. En particular, sobre la migración de chicos jóvenes africanos hacia Europa, que nos confirma y recuerda muchas de las cosas que aprendimos hace dos o tres años, cuando las llegadas por la frontera Sur alcanzaron su máximo de la década. Nos confirma y recuerda, por ejemplo: Que no siempre hay un plan y un empeño en emigrar; de hecho, a menudo, lo contrario, pero las opciones para quien se queda sin padre (o sin madre) son escasas. No todo el mundo quiere marcharse a Europa pero, a veces, la vida (o la muerte) te arrastran. Que las mafias existen, pero que no todo son mafias; también hay ‘facilitadores’ porque la trata de personas no es lo mismo que el tráfico ilícito de migrantes. Que no todo el mundo quiere quedarse en Europa pero que, a menudo, tampoco es fácil volver. Que sigue sin haber vías de migración legal y que el resultado no es menos inmigración, sino más vulnerabilidad, menos convivencia, más miedo y más muertes. Que los muertos tienen nombre, y madre, y hermanos, que los buscan, que los esperan y que los lloran. Que el trabajo más digno del mundo posiblemente sea el de Salvamento Marítimo

Esto, como digo, ya lo sabíamos, pero Hermanito te cuenta estas verdades de manera mucho más cercana y eficaz que cien artículos de investigación porque es un relato sencillo, directo y honesto, en primera persona. Es imposible entender la migración internacional sin estos relatos y, como dice Ibrahima, son relatos que hay que escuchar con los ojos, para que las palabras no se caigan.

Además de un libro sobre migración yo diría que es sobre todo un libro sobre la infancia, sobre cómo todo se escribe en esos primeros años, en los que las carencias y las ausencias nos marcan para siempre, o casi. Por ello este es el año de leer Hermanito y sentirse orgullosa de la aprobación de la reforma del reglamento de extranjería que tanto ha tardado en llegar.

Hermanito es una vida contada desde el absoluto respeto a quien la ha vivido, que es lo mismo que respetar al lector que la va a leer. Por eso es un libro para adultos y para adolescentes, es un libro de dos rombos para todos los públicos. 



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