Monday, February 26

48 horas en Atenas: guía para descubrir la capital griega más allá de la Acrópolis


A no ser que ya hayas ido muchas veces a Grecia, todo viaje que nos lleve al país heleno debería incluir una parada en su capital. Atenas da para mucho y la mejor noticia es que está lo suficientemente cerca como para dedicarle una escapada de fin de semana, pues desde que llegamos un viernes por la tarde hasta que nos vamos dos días después tenemos tiempo de sobra para disfrutar de algunos de sus mejores rincones. De modo que si quieres visitar Atenas en 48 horas, esta guía te vendrá genial para saber qué es lo que no te puedes perder.

Atenas es la Acrópolis, eso es innegable, pero hay mucho más allá en la zona baja de la ciudad. Y no solo porque haya yacimientos arqueológicos de enorme importancia repartidos por gran parte de la ciudad, sino porque también tiene algunos de los barrios más animados y encantadores de Europa, así como algunos de los mejores restaurantes de todo el país. Si ya has visitado Atenas con anterioridad quizá prefieras dedicar tu tiempo a explorar rincones menos conocidos, pero si es tu primera vez toma nota.

Primer día en Atenas: la Acrópolis y mucho más

Si tu plan comienza por la tarde-noche de un viernes será el momento perfecto para salir a la calle y comenzar a recorrer algunos de sus barrios más llamativos. Podrías comenzar por el barrio de Monastiraki, que se encuentra a los pies de la zona norte de la Acrópolis. Se trata de una de las principales zonas comerciales de la ciudad, está plagada de pequeñas tiendas cargadas de historia y también de buenos restaurantes donde empezar a degustar la sabrosa gastronomía griega ¿No sabes por dónde empezar? Comienza por la musaka, el souvlaki o el tzatziki y así te asegurarás de haber probado algunos de sus platos más típicos. Descansa bien esta primera noche en Atenas porque vas a necesitar fuerzas para el día siguiente. Muchas fuerzas. 

  • Empieza por la Acrópolis y su museo

Sale el sol, desayunamos y ponemos rumbo a la Acrópolis. ¿A dónde si no? Sin duda vamos a uno de los lugares más turísticos y visitados no solo de Grecia, sino de todo el mundo. Por lo que si quieres aprovechar al máximo tu paso por la ciudad alta te vendrá bien esta guía para visitar la Acrópolis de Atenas. Allí te espera el Partenón, el templo griego por antonomasia, pero también el Erecteón, los Propileos, el Templo de Atenea Niké, el Teatro de Dioniso Eléuteros y el Odeón de Herodes Ático. Pero hay más, porque para comprender la Acrópolis es fundamental visitar el Museo de la Acrópolis. Se encuentra a solo 300 metros de ella y recoge sus elementos más importantes, incluidas cinco de las seis cariátides del Erecteón y todo lo que se conserva en Grecia del Partenón. Ojo, porque como te descuides te puedes pasar aquí el día entero y aún tenemos mucho por ver en Atenas.


  • Continúa por los alrededores: del Ágora Antigua al Ágora Romana  

Como es el primer día y aún tenemos energía, vamos a seguir empachándonos de ruinas alrededor de la Acrópolis. Ya dedicaremos el próximo día a otras cosas. Así que puedes poner rumbo al Ágora Antigua de la ciudad, que no está lejos y es la segunda visita más importante de la Grecia Clásica en la ciudad. Allí, como mejores representantes de lo que fue, tienes el imponente templo de Hefesto y la Estoa de Átalo, reconstruida a mediados del siglo XX. Un poco más allá se encuentra la Biblioteca de Adriano, de la que no queda mucho, y a pocos metros verás el Ágora Romana y la Torre de los Vientos, que tampoco te llevará mucho tiempo visitar. Aquí volvemos a estar en pleno Monastiraki, así que es buen lugar para tomar algo y descansar lo necesario en alguna cafetería.


  • Puesta de sol desde el monte Licabeto

El día avanza, la tarde empieza a caer y es momento de buscar las mejores vistas de la ciudad para disfrutar de la puesta de sol. Te proponemos subir al monte Licabeto, que con sus 227 metros de altitud nos ofrece una fantástica panorámica de Atenas con la Acrópolis a nuestros pies. Subir lleva un tiempo y cierto esfuerzo, pero tranquilidad, también hay un funicular que nos facilita mucho las cosas. Busca un buen sitio y ya solo quedará esperar hasta que el sol se esconda en el horizonte.


  • Una cena en el barrio de Psiri

Llega la noche y es probable que el estómago empiece a quejarse, así que es momento de dirigirnos hacia otro de los barrios de moda de Atenas: Psiri. Tan popular en los últimos años que ya se lo conoce como el Soho de Atenas. Combina el lado clásico de la capital griega con el aire más alternativo de la ciudad, con una modernidad bien adaptada. Hay tiendas de diseño, grafitis, murales, peluquerías de autor y arte en cada esquina; así como un gran número de restaurantes con terraza para cenar algo al aire libre mientras disfrutamos del ajetreo de sus calles.


Segundo día en Atenas: el fundamental Museo Arqueológico

Tras haber cumplido con varios de los “básicos” más importantes durante nuestro primer día, el segundo será un poco más tranquilo. Pero sin relajarnos, que aún queda mucho y el avión de esta tarde no espera.

  • El Estadio Panathinaikó (con parada previa)

Si salimos desde la zona más antigua de la ciudad y ponemos rumbo al Estadio Panathinaikó primero nos toparemos con el templo de Zeus Olímpico, u Olimpeion. Podemos entrar a verlo pero lo cierto es que apenas quedan unas pocas columnas en pie, así que pronto podremos seguir nuestro camino. Desde ahí podemos bordear o atravesar el Jardín Nacional de Atenas, que por su envergadura y espectacularidad no sería raro que te convenciera para parar un rato en él. Al otro lado el Estadio Panathinaikó sorprende y decepciona al mismo tiempo, pues el original data del 330 a.C. y acogió las competiciones deportivas de las Panateneas, pero está completamente restaurado en mármol y fue sede de los primeros Juegos Olímpicos modernos, celebrados en 1896.


  • Dirígete al Museo Arqueológico de Atenas

Tenlo claro: si te gusta la historia de la Grecia Clásica, el Museo Arqueológico de Atenas no puede faltar en tus planes. Desde el Estadio Panathinaikó tienes media hora andando, pero lo bueno es que por el camino pasarás por el Palacio Presidencial, atravesarás de nuevo el Jardín Nacional y conocerás el Parlamento, la plaza Síntagma y la Tumba del Soldado Desconocido, donde puedes ver el cambio de guardia de los evzones cada hora en punto. Que no es poco. 

Cuando llegues al Museo Arqueológico de Atenas comprenderás por qué es considerado uno de los mejores museos del mundo sobre la Antigua Grecia. Hace las funciones de museo nacional y aquí se recogen infinidad de piezas recuperadas del resto del país, como la máscara de Agamenón, la famosa estatua de Zeus o Poseidón en bronce, a la que le falta el rayo o el tridente, o el jinete de Artemisión del siglo II a.C.


  • Plaka, para despedirnos de Atenas

El barrio de Plaka, con sus coquetas y estrechas callejuelas adoquinadas, puede poner un buen punto final a nuestro paso por Atenas antes de dirigirnos al aeropuerto para volver a casa. Aquí se respira un ambiente tranquilo e íntimo, no en vano es el barrio más antiguo de Atenas, y regala unas vistas de la Acrópolis que quedarán grabadas en nuestra retina. Puede ser un buen lugar para comprar algún que otro recuerdo, al fin y al cabo el turismo ha ido transformando las tiendas del barrio poco a poco, y aprovechar para seguir disfrutando de la gastronomía griega en alguna de sus terrazas o ‘tavernas‘ ¿Quizá una ensalada griega (horiatiki)? ¿Quizá un hojaldre spanakopita? ¿O un gyros mientras paseamos por la calle? Cualquiera es una buena opción porque, a estas alturas, ya sabrás que los sabores de Grecia, sí o sí, te invitarán a regresar por aquí.




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