Monday, February 26

El “agricultor” preferido del PP: condenado por impagos y pendiente de juicio por prostituir a migrantes


Juan Pérez Miramontes no era ni agricultor ni joven, pero fue durante décadas el líder de la organización agraria gallega Xóvenes Agricultores, una estructura que orbitaba alrededor del Partido Popular ideológica y económicamente. Su gestión lo sentó en el banquillo de los acusados por eludir pagos a la Seguridad Social por importe superior a los 660.000 euros. Durante unos meses vivió en prisión por su relación con una trama de trata de mujeres con fines de explotación sexual. Esa causa aún está pendiente de juicio. No hace tanto Miramontes se dejaba ver por Sanxenxo a bordo de un yate en el que compartía travesías con dirigentes del PP. Hoy en la formación dirige Alberto Núñez Feijóo nadie parece recordarle.

En sus años de vino y rosas, Pérez Miramontes era un hombre bien posicionado que gestionaba grandes sumas de dinero procedentes de las subvenciones para la organización agraria que presidía -y que entretejía su actividad con la del PP de la época de Manuel Fraga-. Habitual de los paseos en yate por la costa de Sanxenxo, recibía en aquellas jornadas estivales a dirigentes del PP como Mariano Rajoy o Ana Pastor. A los encuentros se unían habitualmente otros altos cargos de la formación conservadora, como el entonces presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, que ahora lidera la Federación Galega de Fútbol, a la espera de la decisión del Tribunal Supremo sobre una condena que lo inhabilita para ocupar cargos públicos.

El origen de Xóvenes Agricultores se remonta a 1979, pero el auge vino una década después. Una persona que lo trató en aquella época y en años posteriores asegura que su “padrino político fue Romay Beccaría, cuando estuvo en la Consellería de Agricultura [entre 1990 y 1991]. Fue el gran despegue económico de Xóvenes”. José Manuel Romay Beccaría, miembro de varios equipos de Fraga Iribarne en la Xunta y posteriormente ministro de Sanidad con José María Aznar, apadrinó políticamente también al hoy líder del PP estatal, Alberto Núñez Feijóo. Pérez Miramontes había construido una organización, que aunque se incluía entre los sindicatos agrarios, era gestionada “más como un negocio”, dice esta persona.

La relación con el presidente de Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), Pedro Barato, era buena, según esta fuente, que añade que su “interlocución privilegiada permanente en lo económico con el PP de Galicia” le permitió consolidar una “estructura potente”. “Era más una correa de transmisión en lo político que en lo sindical”, añade, y recuerda los puestos de trabajo ocupados en Xóvenes Agricultores por “alcaldes que habían perdido la alcaldía o familiares”. La beligerancia en defensa de los intereses de ganaderos y agricultores la reservó para el mandato del bipartito de PSdeG y BNG, entre 2005 y 2009: “Mira que gobernó años el PP, pero no recuerdo la convocatoria de una sola manifestación de Xóvenes Agricultores mientras lo hizo”.

No solo eso: el discurso, combativo o no, quedaba a cargo del secretario general de la organización, Francisco Bello, que era realmente la cara más conocida de Xóvenes Agricultores, el que atendía a los medios y encabezaba las tractoradas en las que participaron. Bello, tras la disolución de esta entidad, se integró en la nueva rama de Asaja en Galicia, llamada Asaga. Pero la gestión económica y de personal eran cuestiones de las que se ocupaba Pérez Miramontes. “No se movía nada sin su consentimiento”, dice la misma fuente. En 2019, poco después de que fuese detenido por su implicación en una red de trata de mujeres para prostituirlas, el conselleiro do Medio Rural, José González, respondió en el Parlamento a una pregunta sobre las subvenciones que la Xunta había entregado a Xóvenes Agricultores. Pero inició el cómputo en el gobierno del bipartito y excluyó toda la etapa de Fraga. Entre 2005 y 2009, la organización recibió 2,5 millones de euros de fondos públicos autonómicos, entre 2009 y 2014, ya con Feijóo al frente de la Xunta, fueron 2,3 millones. En ese último año dejaron de concedérsele subvenciones, manifestó González, y se le abrieron expedientes de reintegro por “incumplimiento de la finalidad” de las ayudas en los que se le reclamaban 2,1 millones de euros.

La caída de las subvenciones y la quiebra

Xóvenes Agricultores ya había entrado en declive. Cayeron los fondos públicos para subvenciones y para la organización de cursos, en lo que había basado su actividad. La desaparecida revista Interviú hacía en 2012 un relato de la gestión de Pérez Miramontes en el que se refería a él como “el señor de los agrocursos”. El propio sindicato cifraba en cerca de 600.000 euros anuales las subvenciones recibidas antes de la crisis, frente a unos 100.000 en 2015. Los retrasos de muchos meses en el pago de las nóminas -con denuncias de trabajadores en el juzgado y críticas a que él siguiese desplazándose en un coche de lujo-, los despidos y los embargos de varias sedes precedieron a la presentación de concurso de acreedores en mayo de 2016.

Ese mismo año el Consello de Contas publicó un informe en el que fiscalizaba ayudas concedidas por la Xunta a los sindicatos agrarios para adquirir inmuebles en los que desarrollar su actividad. Denunciaba que, en el caso de Xóvenes Agricultores, los 2 millones de euros concedidos se habían destinado a comprar locales de los que el propio Pérez Miramontes era propietario. Añadía que en tres de los inmuebles adquiridos “el precio de adquisición coincide con el valor de tasación”, pero en el cuarto, un local en Carballo, “el valor de adquisición escriturado y subvencionado resulta significativamente superior al valor de mercado que consta en el correspondiente certificado de tasación”, algo contrario a la ley.

La detención por trata de mujeres

Con la presentación del concurso de acreedores de Xóvenes Agricultores, el presidente de la organización dijo a La Voz de Galicia que la responsabilidad por su quiebra era de la Xunta. Aseguró que, después de un acuerdo, esperaban ingresar 2 millones de euros por la venta de las sedes de las extintas cámaras agrarias, pero no les había llegado “un solo céntimo”. Era un distanciamiento del PP, al que había sido durante años tan próximo que Xóvenes Agricultores había movilizado conjuntamente con el partido a unas 25.000 personas en Silleda (Pontevedra) en mayo de 2005 para un mitin de Fraga. En 2006, con el bipartito en la Xunta, impulsó, en medio de uno de los peores veranos de incendios de Galicia, la asociación ‘SOS Contra o Lume’, que cargó contra el gobierno de PSdeG y BNG.

Xóvenes Agricultores quedó disuelta en junio de 2016. Casi tres años después, en abril de 2019, Pérez Miramontes volvía a los titulares de la prensa: había sido detenido por la Policía Nacional dentro de una operación contra una red que captaba mujeres en Paraguay para llevarlas a Santiago de Compostela y prostituirlas. El entonces presidente de la Xunta y líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, respondió a preguntas de la prensa sobre el arresto. La situación del expresidente de la organización agraria, dijo, le generaba “preocupación cero”.



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