Saturday, March 2

Israel permitirá la entrada de 20 camiones de ayuda frente a los 100 diarios que Gaza necesitaba antes de la guerra

Reparar la carretera, destrozada por los ataques aéreos israelíes, para conseguir introducir cuanto antes la primera (e insuficiente) tanda de ayuda en Gaza. Es el primer paso de la operación iniciada este jueves para llevar agua, comida y medicinas a los palestinos de la Franja, sometidos a un bloqueo total por parte de Israel durante los 13 días de guerra entre Israel y Hamás. Mientras las agencias de la ONU alertan del empeoramiento de la crisis humanitaria y urgen una rápida respuesta, el acuerdo alcanzado entre EEUU, Egipto e Israel solo permitirá el acceso, por el momento, a un cupo inicial de 20 camiones. Empezarán a llegar, como muy pronto, este viernes.

Aunque solo tendrán permitido el paso un primer grupo de 20 camiones, más de 200 vehículos y cerca de 3.000 toneladas de ayuda esperan en las proximidades del paso fronterizo de Rafah, la única conexión entre Egipto y la Franja, según el responsable de Media Luna Roja para el Norte del Sinaí, Khalid Zayed.

El objetivo de la ONU es conseguir que cerca de 100 camiones diarios de ayuda vuelvan a poder entrar en Gaza, como ya lo hacían antes de la última guerra y el cierre total impuesto por Israel. Los 20 camiones diarios se antonjan insuficientes para abastecer a los 2,3 millones de residentes de Gaza, que en su mayoría ya dependían de la ayuda antes de que comenzara el conflicto actual, debido al bloqueo que sufre la población desde hace 16 años.

“Esperamos que no sea un fracaso”, ha dicho este jueves el representante regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Richard Brennan, sobre el acuerdo de ayuda. Según ha alertado, existen “muchas complejidades para poner en marcha esta operación de ayuda”.

La primera fase del operativo consiste en reparar las carreteras, cubrir los baches, para que los camiones puedan atravesar el cruce de Rafah. Se prevé que esta tarea se desarrolle a lo largo de este jueves, durante cerca de ocho horas, con la intención de que el viernes pueda entrar el primer suministro de ayuda en la Franja. “Esto no es una carrera de velocidad. Esto es sólo el comienzo. Esto es un maratón. Un verdadero maratón”, ha añadido Brennan.  

Una vez se haya realizado el primer reparto de los 20 primeros camiones de ayuda, se podrá continuar con más envíos de ayuda, siempre y cuando la comida, medicinas y agua lleguen exclusivamente a la población civil. Si Hamás confisca la ayuda, “se acabará” la operación, según detalló Biden.

Según asegura su Ejecutivo, Israelí “no obstaculizará” las entregas siempre que lleguen a la población civil del sur de la Franja de Gaza y se aseguren de que no vayan a caer en manos de milicianos de Hamás. El ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Sameh Shoukry, ha informado en Al-Arabiya-TV que los suministros entrarán bajo la supervisión de la ONU.

En Al Arish, una localidad egipcia próxima al paso fronterizo de Rafah, lleva días esperando la ayuda humanitaria recopilada por las agencias de las Naciones Unidas. Y mientras, alertan desde el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Gaza “se está quedando sin comida”. La agencia de la ONU tiene 951 toneladas métricas de alimentos de emergencia preparadas en Al Arish, cerca de la frontera de Egipto con Gaza. “Necesitamos urgentemente un acceso seguro para entregar estos alimentos a las familias que más lo necesitan”, ha dicho Abeer Etefa, portavoz del PMA.

En el paso fronterizo de Rafah, centenares de voluntarios egipcios esperan el momento en que puedan acceder a Gaza para entregar la ayuda humanitaria. “He venido aquí para entrar para llevarles ayuda a nuestros hermanos palestinos. Esto muy entusiasmado por entrar lo antes posible”, ha dicho Akram Mounir, uno de los voluntarios, a EFE. Él procede de la ciudad egipcia de Al Mansura, situada en el norte del país, pero lleva ya una semana entre Al Arish, lugar designado para la descarga de ayuda humanitaria. “No tengo miedo, estoy aquí y estaré aunque sea un mes, dos o tres. No daré marcha atrás sin que todo esto cruce”, ha dicho otro joven, Abdelrahman Farid Gomaa a la agencia.

En las últimas semanas, han llegado toneladas de ayuda al aeropuerto de Al Arish, procedentes de Egipto (2.000), Turquía (68), Jordania (12) Emiratos Árabes (otras 12) y Túnez (11,5).

Por su parte, los familiares de algunas de las cerca de 200 personas que fueron tomadas como rehenes durante el ataque de Hamás llevaban tiempo negándose a la entrada de ayuda humanitaria en Gaza. Cuando se ha conocido el acuerdo, el Foro de Rehenes y Familias Desaparecidas han criticado la decisión de permitir el suministro de agua, comida y medicinas a la población civil. “Niños, bebés, mujeres, soldados, hombres y ancianos, algunos con enfermedades graves, heridos y baleados, son retenidos bajo tierra como animales […] pero ”el gobierno israelí mima a los asesinos y secuestradores“, dicen en un comunicado. 

El Gobierno de El Cairo ha presionado para que la ayuda acumulada en medio del desierto empiece a entrar a Gaza, mientras defiende su negativa a dejar pasar a los gazatíes a territorio egipcio. El miércoles, el presidente Abdelfattah Al Sisi ha sido más tajante que nunca en una rueda de prensa con el canciller de Alemania, Olaf Scholz, de visita en la capital egipcia. “Evitando que entre el agua, la electricidad, el combustible, la ayuda [a Gaza], el objetivo último es desplazar a los palestinos de la Franja a Egipto. Rechazamos la erradicación de la causa palestina y su desplazamiento al Sinaí”, ha denunciado Al Sisi, que viene advirtiendo de las consecuencias que tendría un éxodo masivo de los gazatíes a territorio egipcio.

Los intensos bombardeos israelíes sobre Gaza, desde aire, mar y tierra, continúan casi ininterrumpidamente tras el ataque de Hamás hace diez días. Antes de la última matanza, el saldo de víctimas mortales se elevaba ya a 3.000 en la franja, según las autoridades gazatíes, mientras que cientos de personas más están desaparecidas y se cree que están atrapados bajo los escombros. Al menos un millón de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares en solo en una semana.

Mientras flota en el aire la idea de una ofensiva terrestre, Israel ha impuesto un estricto cerco para impedir la entrada de alimentos, combustible o electricidad en la franja, ha ordenado a un millón de personas que se trasladen al sur y ha han llevado a cabo ataques aéreos masivos contra barrios densamente poblados e infraestructura civil.

Con información de AP y EFE.



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