Saturday, March 2

La economía creció un 0,3% en el tercer trimestre gracias a la resistencia del consumo


La economía creció un 0,3% en el tercer trimestre, respecto al trimestre anterior, gracias a la resistencia del consumo de las familias y pese a la debilidad exterior y a la caída de la inversión en vivienda. El avance del PIB (Producto Interior Bruto) se sobrepuso al daño de la inflación y de las subidas de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) por los aumentos de salarios y por la creación de empleo, que apoyaron la capacidad de gastar de los hogares en pleno verano y de la principal temporada para el turismo.

El crecimiento apenas desaceleró una décima respecto al 0,4% que la economía de España creció en el segundo trimestre, y se mantiene en el camino que le dirige a cumplir las expectativas de un incremento de la actividad cercano al 2,5% en el conjunto de 2023, el más destacado de la eurozona.

De hecho, desde el Ministerio de Asuntos Económicos destacan que “este dato confirma el crecimiento diferencial de la economía española respecto a los principales países desarrollados y está en línea con las previsiones macroeconómicas incluidas en el Plan Presupuestario”.

La variación interanual del PIB (que compara el tercer trimestre frente al mismo trimestre de 2022) se sitúa en el 1,8%, frente al 2,0% del trimestre precedente. Y, concretamente, “la contribución de la demanda nacional al crecimiento interanual del PIB es de 1,7 puntos. Por su parte, la demanda externa presenta una aportación de 0,2 puntos”, según recoge el INE.

Fuerte crecimiento del gasto de las familias en verano

Volviendo al cálculo trimestral, el consumo de las familias aumentó un 1,4%, al mayor ritmo de todo el año, corroborando, como ya explicó elDiario.es en esta información, que en niveles agregados las familias se han repuesto del shock de la pandemia y también de la crisis de inflación que exacerbó la invasión rusa de Ucrania.

La renta disponible de los hogares se ha recuperado rápidamente del daño de las subidas de precios por los aumentos de salarios desde finales de 2022, la creación de empleo y las medidas del Gobierno. La extraordinaria respuesta política, que ha favorecido la flexibilidad fiscal permitida desde la Unión Europea (UE), va desde la financiación pública de los ERTE (Expedientes de regulación de empleo), pasa por el incremento de las pensiones según el IPC y por la reforma laboral y el récord de contratos indefinidos, y llega hasta el tope al gas (o mecanismo ibérico) para contener la escalada de la electricidad.

Esta evolución del dinero que las familias tienen para consumir o para guardar dista mucho del hundimiento de los años de la austeridad tras la gran crisis financiera de 2008. Por supuesto, se trata de una visión promedio, que no atiende a la desigualdad que existe en nuestro país entre los más ricos y los más vulnerables. Sin duda, uno de los principales problemas estructurales de España y de todo el sistema capitalista.

Caída de la inversión en vivienda

El golpe de las subidas de los tipos de interés oficiales, que se traslada directamente al Euríbor (el índice de referencia para las hipotecas), sí que se notó la inversión en vivienda, que retrocedió 2,2% en el tercer trimestre, respecto al trimestre anterior. Se trata de la mayor caída de toda la recuperación tras el shock de la pandemia, después de llegar a avanzar un 3,5% en el segundo trimestre y otro 1,45 en el arranque de ejercicio.

Sin embargo, sí que creció la inversión de las empresas tanto en “maquinaria, bienes de equipo, sistemas de armamento y recursos biológicos cultivados” (según el sistema del INE), un 2%, como en “productos de propiedad intelectual”, un 1,1%, principalmente por el despliegue del Plan de Recuperación.



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