Thursday, July 29

La otra cara de OnlyFans: millones para el fundador y fallos constantes para las creadoras de porno


Lo primero que hace Sara cada día es mirar el móvil y abrir OnlyFans. “Estoy entre media y una hora contestando mensajes. Miro si me han comprado algo y atiendo la web. En el trabajo, depende del día: a veces le echo un ojillo. Por la noche llego y entre las once y las cuatro de la mañana estoy todo el rato con el teléfono”, cuenta.

Sara, Sweetsary23 en la red, es auxiliar de enfermería a jornada completa y entró en OnlyFans en octubre. Le habló de ello una amiga que trabajaba como imagen en discotecas y que —como muchas otras— perdió su empleo en pandemia. El mes pasado ingresó 2.500 dólares (2.118 euros) por suscripciones y pagos directos de fans a los que vende contenido sexual explícito, grabado en casa por ella misma.

“A veces pienso: voy a aparcarlo un poco. Pero estás ganando dinero todo el rato y es adictivo”, confiesa. OnlyFans se queda con el 20% de sus ganancias.

Sara es una de las 9.925 creadoras con cuenta localizada en España que tiene OnlyFans. En todo el mundo son 1,6 millones de creadores y 82 millones de personas registradas como fans (las que consumen y pagan por el contenido). La diferencia por género es muy evidente: según datos de Hubite, un directorio de OnlyFans creado por tres españoles, el 97% de las creadoras son mujeres y el 76% de los visitantes son hombres.



OnlyFans lleva tiempo intentando que no se la asocie solo con porno, contactando a influencers como Ibai para que le den una oportunidad. En un email enviado a elDiario.es, la compañía destaca que cuenta con músicos (Cardi B), actores (Tyler Posey), chefs, deportistas, entrenadores de fitness e infuencers variados. Sin embargo, la realidad de la plataforma aún es otra.

“Yo diría que esos son menos del 0,1%”, apunta David Conelly, uno de los creadores de Hubite. “Es difícil de estimar porque OnlyFans no tiene categorías, pero diría que todo lo que no es pornografía es muy minoritario”.

El espectacular crecimiento de usuarios en 2020 se tradujo en un auténtico éxito en ventas. OnlyFans multiplicó por ocho el dinero generado con respecto a 2019: hizo transacciones por más de 1.700 millones de libras (casi 2.000 millones de euros), de los cuales ingresó 283 millones (330 millones de euros) y obtuvo 42 millones de beneficio (49 millones de euros). Los datos proceden de las cuentas anuales de la matriz, Fenix International, depositadas en el registro mercantil británico.



Si el Brexit no hubiera ocurrido, OnlyFans sería una de las tecnológicas que más rápido crecen en Europa. Lo es en Reino Unido. Aunque la empresa se afana en mostrar lo mucho que genera a sus creadores —en datos enviados a elDiario.es asegura que 500 de ellos ya han superado el millón de dólares de ingresos—, la verdadera ganadora es la familia fundadora: los Stokely, procedentes de Essex, un conocido y estereotipado condado que linda con Londres.

OnlyFans tiene, según las cuentas del registro, solo 25 trabajadores. El salario del directivo mejor pagado ascendió a 2 millones de libras en 2020. La compañía repartió 20 millones en dividendos y además compró otra empresa familiar, la web para hacer listas de deseos Delivery Code Limited, por 23 millones de libras. El fundador y CEO es el hijo, Tim Stokely. Emplea a su hermano mayor Thomas como jefe de operaciones y a su padre Guy, un exbanquero de inversión de 78 años que figura como director y secretario de la firma. Deborah Stokely (61 años) también fue directora.

En una entrevista con el Financial Times, el padre cuenta cómo Tim le pidió 10.000 libras para empezar. “Habiéndole dejado dinero para otros negocios, le dije: ‘Tim, esta será la última vez'”. Por sus perfiles en redes y por entrevistas que ha dado, sabemos que Tim se define como un “emprendedor de por vida” y que su primera aventura fue en el colegio, donde repartía pedidos de fish&chips (pescado rebozado con patatas fritas, gastronomía típica de Reino Unido) a sus compañeros. Estudió Topografía y Gestión de la Propiedad, es aficionado al West Ham y veranea en Ibiza.



Los Stokely pueden presumir de no haber tirado de capital riesgo externo para levantar la compañía, si bien en 2018 el inversor ucraniano-americano Leonid Radvinsky les compró el 75% de esta por una cantidad que nunca trascendió. Radvisnky, que ya había tenido negocios relacionados con el porno, figura como director, pero según su Linkedin vive en Estados Unidos. elDiario.es envió a OnlyFans varias preguntas sobre su plantilla y directivos, sin haber recibido respuesta por el momento.

Una web precaria

En 2018, OnlyFans cambió su sede en las afueras rurales de Brentwood —pequeña ciudad de Essex que podría considerarse periferia londinense— a la capital, Londres. Hasta ese momento, Stokely llevó el negocio desde casa. Hoy está registrada en el centro de la ciudad, al lado de Oxford Circus.

En 2020 gastaron 3,8 millones en salarios de trabajadores. En las cuentas, reconocen haber aumentado el personal de finanzas, atención al cliente, revisión de contenido y prevención del fraude y emplear a un número significativo de autónomos de todo el mundo. La externalización en países más baratos es una práctica habitual de las tecnológicas: los moderadores de contenido de Facebook, por ejemplo, se encuentran en Lisboa, Barcelona o Varsovia. En Glassdoor, un trabajador de atención al cliente de OnlyFans firma desde Ucrania y critica el “bajo nivel de los managers” y la cantidad de “problemas de software”.

Para facturar lo que factura y recibir el volumen de visitas que recibe, 237 millones al mes, OnlyFans no es un producto muy pulido. Para empezar, solo tienen desarrollada una web: nada de apps. “La página va muy lenta. El chat se queda pillado, tarda en enviar mensajes y en cargar las fotos”, explica Sara. “Hay que meterse manualmente a seguir a los suscriptores caducados para que les lleguen los mensajes. En general, le falta fluidez”.

Almudena (nombre ficticio), otra creadora de OnlyFans que antes vendía contenido por su cuenta, añade que antes era peor —”se caían muchísimo los servidores”— y que, aunque ha mejorado, sigue teniendo fallos. “Nos frustra, pero como es la página con más audiencia no le ponemos problema”.

La interfaz, similar a la de Twitter, no permite buscar por usuarios. De ahí que hayan nacido negocios paralelos, como la española Hubite o OnlyFinders, para organizar la información y dar visibilidad a perfiles. Hubite empezó llamándose OnlySearchers pero cambió el nombre tras recibir un toque de OnlyFans. La montaron tres jóvenes madrileños que ya viven de ella. Hubite, muy bien posicionada en Google, cobra a las creadoras de contenido entre 50 y 200 dólares por promocionarse.

Es un reflejo más del ecosistema que hay a su alrededor. A falta de visibilidad en la plataforma, las creadoras tiran de otras redes (Instagram, Twitter, etc.) y de promociones cruzadas para venderse. Sobre todo Twitter, porque Instagram es férrea con los desnudos o el contenido “sexual”. “Criminaliza a las personas con OnlyFans y tira las cuentas cada poco tiempo. Se respira miedo a la censura, aunque no se publiquen desnudos ni nada explícito”, cuenta Almudena.

“Todo esto se mueve a través de grupos de WhatsApp o Telegram. Si te metes en OnlyFans y no conoces a nadie, estás vendido”, afirma Sara. “La clave es encontrar a gente que se dedique a lo mismo para hacer intercambios de publicidad. Por ejemplo: que una chica muy activa te suba a su perfil o envíe tu perfil a todos sus seguidores [OnlyFans permite enviar mensajes de forma masiva]. Que te suban son 120 dólares, el envío masivo 250 y que te publique hasta que ganes 500 fans, 300”.

Aunque lo lógico parece hacer estos pagos por fuera de la plataforma para no pagar la comisión, las creadoras prefieren hacerlo dentro para engrosar sus ingresos y que OnlyFans las tenga en su top.

La promoción es “el 90% del trabajo”, dice Almudena. “Se trabaja más en las promos (poner marca de agua a todo, textos, hacer sorteos, parecer que no necesitas dinero y lo haces por diversión…) que publicando contenido en OnlyFans. Hay que renovar constantemente la audiencia. Es lo más cansado”.

De ahí que otro negocio paralelo sea el de los gestores de cuentas, gente que se hace pasar por el creador para responder mensajes y captar nuevos suscriptores. “Al final tú monetizas tu cuenta de OnlyFans interactuando con los fans. Cuando tienes diez o cien eres capaz, pero llega un punto que no es escalable”, dice Conelly. “Te interesa contratar un asistente virtual que haga esas tareas y te deje tiempo libre para crear el contenido. Justo ayer hablé con una persona que gestiona 30 cuentas. Es un negocio con 1,5 millones de competidores: o destacas, o no eres nadie”.

Cuando OnlyFans te deja tirada

El crecimiento disparado de OnlyFans no ha ido acompañado de mejoras de producto. A la poca fluidez de la web —que en ocasiones se cuelga, con la consiguiente pérdida de ingresos para las creadoras— se suman los pocos esfuerzos para evitar robos de contenido y el famoso problema de las devoluciones de dinero, ya denunciado en el medio estadounidense Newsweek.

“El robo de imágenes y vídeos es constante. OnlyFans te da herramientas, un formulario en el que pones capturas, mandas una denuncia por derechos de autor y te atienden rápido. Pero depende mucho de en qué página esté el contenido y de lo rápido que se difunda”, comenta Almudena. “A mí lo que más miedo me da es que alguien se haga pasar por mí y cobre. Por eso pongo marcas de agua”.

El robo de imágenes y vídeos es constante

Almudena
— Trabajadora sexual y creadora en OnlyFans

“En los términos y condiciones pone que, aunque alguien pague por el contenido, no tiene derecho a difundirlo. También que ellos pueden tomar acciones legales”, explica Sara. “Pero nada más lejos de la realidad. Ayer en un grupo de Telegram vi una foto mía en tetas. Eso es una captura. Si intentas hacer una grabación de pantalla el vídeo se reproduce a más velocidad, pero igualmente lo puedes hacer y difundirlo. O reproducirlo en el ordenador y grabar con el móvil… Lo difícil es denunciarlo tú, porque tienes que tener el nombre del que lo ha difundido. Deberían hacer como Netflix, que no permite las capturas”.

“Antes había bastantes scripts que permitían bajarse contenido de conversaciones privadas”, añade Conelly. “A priori, lo resolvieron. Nosotros hicimos reversing [ingeniería inversa del código] para ver cómo lo habían resuelto y estaba roto al día siguiente. Fue como tapar una tubería rota pero que se siguiera saliendo el agua por otro lado”.

Una investigación recién publicada por la BBC reveló, además del riesgo a fallos de seguridad al que se exponen las creadoras, cómo en el último año se han publicado en la web vídeos de terrorismo, amenazas de violaciones y abusos raciales. OnlyFans aseguró que revisa más de 300.000 imágenes y vídeos al día y que tiene a 500 personas trabajando en ello, pese a que en sus términos y condiciones indican que no son responsables de moderar el contenido ni de “monitorizar o detectar incumplimientos de los términos de servicio”.

El caso de las devoluciones es más doloroso. Si un usuario (fan) hace un pago y pide que le devuelvan el dinero, OnlyFans cumple y le retira los ingresos a la creadora. Y si la creadora lo bloquea, OnlyFans también le devuelve el dinero. “Hay gente a la que queremos bloquear por comportamientos inadecuados o acoso. Si lo hacemos, se les reembolsa todo el dinero que se hayan gastado en nuestro perfil”, explica Sara. Esto también aplica a los pagos fraudulentos. “En internet venden cuentas con saldo de tarjetas robadas. Te vendo una cuenta de OnlyFans con 50 dólares de saldo por 5. La gente las compra, compra contenido con ellas y cuando el propietario original de la tarjeta reclama a su banco, OnlyFans le devuelve el dinero a esta persona y nos lo quita a nosotras”, dice.

Por esta razón, ella retira dinero de su cuenta cada tres días y vive “con miedo” a que se la quiten. “A una chica se la quitaron. Parece que si acumulas muchos pagos así, pueden pensar que el fraude eres tú. Mandas un email y las respuestas nunca sirven para nada, dicen que no pueden hacerlo de otra manera. Deberían poner orden”.

OnlyFans no ha respondido a cuestiones de elDiario.es sobre este asunto. En sus términos y condiciones, la empresa indica que “si un usuario pide una devolución, OnlyFans puede restringir su cuenta” y que las cantidades reclamadas sean eliminadas de los ingresos del creador.

Las carencias de una plataforma que vive de sus creadoras llevan a preguntarse sobre su responsabilidad.

“Precisamente porque la relación no es laboral y no depende de un contrato, muchas veces no hay ningún tipo de protección. La plataforma no tiene más responsabilidad que la que haya puesto en sus términos y condiciones, impuestos unilateralmente”, valora el profesor de derecho al trabajo Adrián Todolí. “En YouTube pasó algo así: cambió su política de retribución y gente que cobraba 4.000 euros pasó a cobrar 700. Por eso se creó el sindicato de Youtubers. Esto es lo mismo que pasaba en los orígenes del trabajo: la empresa imponía condiciones unilateralmente y eran los trabajadores los que tenían que organizarse y hacer presión”.

“A muchas personas esta plataforma les ha mejorado la vida. Yo no tengo una buena visión aunque sea parte de mi sustento: me da rabia que haya desvalorizado nuestro contenido y que tenga el monopolio del consumo de porno independiente”, concluye Almudena. “Al final presiona mucho a las performers. Antes la gente nos compraba contenido y ahora, con lo fácil que es hacerlo en OnlyFans, apenas queda gente que compre”.

Todolí recuerda, igualmente, que la plataforma sí tiene responsabilidad sobre la protección de datos y que ante las filtraciones de contenido se la podría demandar por incumplir la normativa europea.

Aunque las creadoras de OnlyFans aún no están en el punto de sindicarse, no es descabellado pensar que en el futuro, si la economía de los creadores y la suscripción sigue este rumbo, el conflicto puede llegar. “Los youtubers se unieron al sindicato alemán más poderoso, IG Metall, y consiguieron que Youtube se sentara en una mesa. Ahora están negociando”, indica el profesor. “Hay que transmitir la importancia de que se junten. El poder es colectivo: o me cambias esto o hacemos huelga. Así es como se puede negociar”.





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