Friday, February 23

Las uvas de la ira

Los enemigos del campo no son los ecologistas y la Agenda 2030. Son los intermediarios y supermercados que se enriquecen ahogando al productor y al consumidor, son los acuerdos de libre comercio de la Unión Europea que eliminan los controles a los productos extranjeros que se les exigen a los nacionales, son los empresarios y empresas que invierten y compran fuera para producir más barato, son las políticas agrarias de Bruselas que concentran la mayoría de ayudas en las grandes compañías, son los fondos de inversión que acaparan el territorio ante el abandono forzado de los medianos y pequeños propietarios, son los explotadores de la tierra y el trabajador. Es el mercado, amigo. 

Son el neoliberalismo y la globalización, la industrialización y la uberización propiciados por las grandes empresas que agotan los recursos, exprimen a la mano de obra, favorecen la deslocalización, expulsan a los más jóvenes y asfixian a los más débiles. Lo contó Steinbeck en Las uvas de la ira. Ante una crisis climática y económica, el capital destruye a la gente del campo para hacerse con todo. En Andalucía lo estamos viendo. La Junta está promoviendo que los fondos buitres se hagan con la mayoría de las tierras rústicas aprovechando la coyuntura. Como ocurrió en la crisis del ladrillo, el grande promueve un sistema que colapsa sobre el pequeño. Provocan crisis para eliminar la competencia y hacer negocio. La banca siempre gana. 



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