Monday, February 26

Los republicanos eligen al trumpista Mike Johnson como presidente de la Cámara de Representantes tras semanas de caos

Después de tres semanas de caos, divisiones y disfuncionalidad en el seno del Partido Republicano, que han sumido a Estados Unidos en la parálisis legislativa, al fin la Cámara de Representantes ha logrado elegir a su nuevo presidente: Mike Johnson, que no era la primera opción de nadie, ha sido el único capaz de reunir los votos de los republicanos ultras y los “moderados”. Sucederá a Kevin McCarthy, que fue elegido en enero tras otro episodio inédito, requiriendo hasta 15 votaciones, y fue destronado por una moción impulsada por los miembros más extremistas de su propio partido.

La elección de un speaker, tercera autoridad del país y segunda en la línea de sucesión de Joe Biden –después de la vicepresidenta, Kamala Harris– supondrá la vuelta a la normalidad del órgano legislativo, que llevaba tres semanas sin poder aprobar ninguna ley. Nunca antes en la historia la Cámara Baja había estado tanto tiempo sin presidente en tiempos de paz: su elección acostumbra a ser un trámite, en el que el partido mayoritario simplemente se encarga de votar a su líder. Después de cuatro votaciones en tres semanas, eso es lo que ha ocurrido hoy.

Después de echar a McCarthy el 3 de octubre, los republicanos se han sumido en un proceso interno que no ha hecho más que escenificar sus divisiones. Primero nominaron a Steve Scalise, número dos del partido y perteneciente al ala “moderada”, pero se retiró antes de exponerse a una votación en el Congreso por falta de apoyos. Después, dieron su confianza a Jim Jordan, uno de los líderes del Freedom Caucus, el grupo ultraconservador y más cercano a Donald Trump; pero tras intentarlo tres veces, y perder apoyos en cada votación, quedó claro que no tenía opciones. Este martes, nominaron a un tercer candidato, Tom Emmer, número tres del partido, que tan solo duró cuatro horas hasta que, tras acusarlo Trump y su séquito de tibio, lo repudiaron sin ni siquiera pasar por la votación en la Cámara Baja.

Finalmente, a última hora del martes, los republicanos eligieron a Johnson en una última reunión a puerta cerrada. Por primera vez en tres semanas, a la salida del encuentro, todos los congresistas se mostraban confiados ante la prensa de que al día siguiente su candidato obtendría los votos suficientes. Y así ha sido: Johnson ha sido elegido este miércoles 220 votos a favor, frente a los 209 del candidato demócrata, Hakeem Jeffries.

“La democracia a veces es un lío, pero es nuestro sistema”, dijo Johnson tras ser nominado, en una rueda de prensa junto a decenas de republicanos a sus espaldas, que quisieron dar una imagen de unidad después de 22 días demostrando lo contrario. “Esta mayoría republicana está unida”, aseguró.

Ultraconservador y aliado de Trump, Johnson logra convencer a los menos radicales

A sus 51 años, Johnson es representante del ala dura de los republicanos, pero ha sido capaz de convencer a las distintas facciones menos radicales, hastiadas del bloqueo que ha reinado en las últimas semanas. Pero su elección no implica el fin del caos que lleva instalado en el Congreso las elecciones de mitad de mandato de hace un año, que devolvieron la mayoría a los republicanos.

El nuevo speaker había pasado hasta ahora desapercibido, pues no era la primera opción de nadie, aunque tampoco tiene enemigos internos, como sí McCarthy, Scalise, Jordan y Emmer. Cristiano evangélico ultraconservador, lleva ejerciendo de congresista por Luisiana desde el 2017. En su segunda legislatura, llegó a presidir el Comité de Estudio Republicano, y recientemente se había convertido en vicepresidente de la conferencia republicana.

En este tiempo, se ha rodeado de círculos ultraconservadores y se ha convertido en uno de la veintena de aliados de Trump en la Cámara Baja: abogado de profesión, sirvió en el equipo de defensa del exmandatario en su proceso de impeachment. Además, lideró el intento judicial de anular las elecciones de 2020, reclutando a congresistas para que apoyaran una demanda contra el proceso electoral, así como para que se opusieran a la certificación de los comicios el 6 de enero del 2021.

Cuando este martes, tras ser nominado, una periodista le preguntó sobre su papel en el intento de evitar la transferencia del poder de Trump a Biden, recibió el abucheo de los republicanos y Johnson se limitó a negar con la cabeza, sonreír y dijo: “siguiente pregunta”. Hoy, Trump le ha dado públicamente su apoyo en una publicación en su red social, Truth Social, en la que ha asegurado que su “SUGERENCIA es ir con el candidato Mike Johnson, ¡Y HAY QUE HACERLO RÁPIDO!” (las mayúsculas son textuales).

Johnson, que se encuentra en su cuarta legislatura (en la Cámara Baja, los términos son de dos años) será el speaker con menos experiencia como congresista en los últimos 140 años. Se ha saltado los pasos que suelen dar aquellos que llegan a su posición, que normalmente ocupan antes cargos de liderazgo en comités de primer nivel, hecho que les obliga a tejer relaciones tanto dentro como fuera de su partido. Esta debilidad se ha convertido, en el momento actual de excepcionalidad, en una fortaleza, puesto que al no ocupar posiciones de poder no se ha generado enemigos internos.

La ayuda a Israel y el cierre de gobierno: los retos inmediatos del nuevo speaker

Una de sus primeras funciones será valorar si lleva a votación la iniciativa presentada por Biden la semana pasada, que solicitó al Congreso que apruebe un paquete de unos 106.000 millones de dólares en asistencia económica y militar a Ucrania (61.400 millones), Israel (14.300 millones) y Taiwán (7.400), así como para ayuda humanitaria (9.000 millones) y el refuerzo de la frontera sur (14.000 millones).

El mandatario enmarcó esta petición en “las necesidades de la seguridad nacional estadounidense”, asegurando que es crucial defender a sus dos grandes socios en guerra, en un momento que considera “un punto de inflexión en la historia”. No está claro el papel que tomará Johnson ante esta propuesta “urgente”, pues forma parte del grupo de republicanos que se opone a la ayuda adicional a Ucrania, que Biden ha ligado a la asistencia a Israel, que sí genera más consenso en ambas bancadas del órgano legislativo. 

Otro reto que deberá sortear el nuevo speaker en el corto plazo es la aprobación de los presupuestos antes del próximo 17 de noviembre, cuando termina la prórroga aprobada hace casi un mes. Esta prórroga, que logró McCarthy gracias a los votos demócratas, le costó el cargo por haber traicionado al ala dura, que pedía cortar de raíz el flujo de dinero al gobierno de Biden. Ahora Johnson deberá liderar el esfuerzo por aprobar unos presupuestos que satisfagan tanto a su partido, ya de por sí dividido, como a los demócratas, que dominan el Senado, y a Biden, que deberá ratificar dichas leyes de gasto.

Una misión que parece imposible, pero que si no se consigue podría comportar consecuencias catastróficas: un cierre de gobierno, que obligará a la Administración Pública a dejar de prestar servicios considerados “no esenciales”. En ese escenario, un millón y medio de funcionarios y otros dos millones de militares se verán privados temporalmente de su sueldo, numerosos programas sociales dejarán de funcionar y se suspenderán los pagos a empresas que trabajan para el gobierno, entre otras consecuencias.





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