Tuesday, October 26

Mar Espinar: “Madrid es una ciudad más hostil que antes de la pandemia, se está tensionando la convivencia”


Mar Espinar (Granada, 1982) se fogueó en la política local desde abajo: empezó a los 25 años en las juntas de distrito, desconocidas para muchos políticos fuera de lo municipal, como vocal vecina de su barrio, Chamberí. Era el año 2007, Gallardón cumplía su segunda legislatura como alcalde de Madrid e Isabel Cubells era presidenta de esta zona de Madrid, que había acogido a Espinar y su familia desde que esta tenía seis años.

“Lo recuerdo como una época bonita, considero que hay que pasar por las juntas de distrito para saber lo que es la política local, la más cercana y la que más ayuda a mejorar el día a día de las personas”, rememora al iniciar la conversación con Somos Madrid en su despacho del Ayuntamiento, junto a la calle Mayor.

Desde hace unos días, la concejala socialista lleva la iniciativa de su partido en la capital como portavoz, después de la renuncia de Pepu Hernández y de la marcha de otra compañera, Mercedes Rodríguez, a la Delegación del Gobierno. Asume el cargo en un momento importante para el PSOE en Madrid, a punto de celebrar unas primarias que marcarán el rumbo del partido durante los dos próximos años. Espinar apuesta por Juan Lobato, pero se muestra confiada en que el candidato que salga elegido tendrá las claves levantar el ánimo del electorado socialista en una región que cada vez se le hace al partido más complicada en las urnas.

¿Cómo recuerda aquel Madrid de hace quince años, en el que era vocal vecina?

Muy parecido a lo que estamos viendo ahora. Recuerdo la suciedad en las calles, el caos de tráfico que en estos últimos días estamos reviviendo de una manera desesperante, y también la falta de accesibilidad de los vecinos a lo que es la política local más cercana. Los plenos de las Juntas de distrito se celebraban a una hora en la que la gente trabajaba, por lo que era imposible que acudieran a ellas. Ahora estamos volviendo a todo este modelo. Como gobiernan los mismos, no es de extrañar.

¿Cómo cree que ha salido Madrid de la pandemia? ¿Hay cosas que han cambiado de forma radical?

Quizás no hayamos aprendido todo lo necesario. A nivel político, deberíamos haber aprovechado este impasse para repensar la ciudad, porque la forma que teníamos de vivir no iba a ser la misma que teníamos antes. Pero en vez de procurar un espacio público para el peatón, zonas de esparcimiento y recreo al aire libre, hemos hecho todo lo contrario: desde Cibeles se ha hecho una ciudad mucho más hostil para el peatón y más complicada a la hora de disfrutarla si vas paseando, si llevas un carrito de bebé o circulas en silla de ruedas. No hay quien pase. Hemos perdido una oportunidad de hacer una ciudad mucho más vivible y la estamos convirtiendo en una ciudad que está tensionando de manera gratuita la convivencia.

¿Cuál es el más grave de los problemas actualmente para Almeida?

El de las terrazas. Llevo dos semanas recordándole al alcalde que se tiene que reunir con las asociaciones de vecinos de Chamberí, Centro, Arganzuela o Fuencarral con las que yo estuve hace unos días para escuchar los problemas que se están dando en muchas zonas concretas de Madrid. Hay que poner cara a los problemas de la gente y bajar al terreno, donde se le está esperando, no limitarse a ser vocero de Casado. Almeida tiene que entender que en su cargo va el facilitar la vida de las personas, no crearles más dificultades.

Las terrazas están siendo un problema, no por los hosteleros, sino porque desde el Ayuntamiento de Madrid se está quitando espacio público a la gente cuando más hace falta. Aparte, hay un pulso interno que le está echando la vicealcaldesa al alcalde, y Almeida tendrá que decidir qué va a hacer.

¿Qué hay que hacer con las terrazas Covid a partir del 31 de diciembre?

Hay que quitarlas. Y hacer una nueva ordenanza en la que se escuche a la gente que vive en las calles y en los barrios donde se ubican. Esta por ver cómo se gestiona eso, porque de lo que se trata es de hacer una ciudad amable, que invite a estar en ella. Es muy importante que los políticos sepamos de lo que hablamos. Tuve la oportunidad de pasar una noche con unos vecinos de Ponzano y eso hay que vivirlo: si no son carreras de coches, son peleas, los contenedores se caen, la gente se pone a cantar con unas cañas de más… los vecinos trabajan, hay bebés y niños pequeños, tienen que estudiar y el Ayuntamiento tiene que velar para que haya cierta armonía en esta disparidad de vidas.

¿Y qué hay que hacer con los huecos que dejen las terrazas Covid en la calzada desde el 1 de enero?

Madrid es una ciudad muy complicada, no se pueden hacer generalidades. Habrá que estudiar barrio a barrio y zona a zona. En algunas se tendrán que recuperar esas plazas de aparcamiento, en otras quizás se puedan ensanchar las aceras para que los peatones estén más cómodos para caminar, añadir elementos para que los niños jueguen o que la gente se pueda sentar a leer un libro. Siempre haciéndolo de la mano de los que allí viven. Es muy difícil hacer una ciudad vivible para todos si no se cuenta con nadie.

¿Cómo se desplaza por Madrid habitualmente?

Normalmente andando, aunque por las mañanas llevo a mi hija en coche a su colegio. Luego me suelo mover a pie o en el coche del Ayuntamiento, depende de las reuniones que tenga.

¿Y nota más atascos cuando coge el coche?

Muchísimos más. Madrid está taponado como hacía tiempo que no se veía, es algo que comenta todo el mundo. Estoy tardando unos 15-20 minutos más de lo que tardaba antes de la pandemia. Algo está dejando de hacer el Ayuntamiento para que uno no se pueda mover por la ciudad. El señor Almeida nos llevó a una cuenta atrás muy forzada con Madrid 360 porque no midió bien los tiempos al haber llevado Madrid Central a los tribunales. Cuando las cosas se hacen tan precipitadamente no da tiempo a hacerlas bien.

Hay muchísimos más atascos. Madrid está taponado como hacía tiempo que no se veía

Otro de los problemas de la salida de la pandemia están siendo los macrobotellones ¿Cómo se puede acabar con ellos?

Hay una realidad y es que resulta muy complicado gestionar estas aglomeraciones, porque no se sabe dónde se van a producir y es difícil hacer un control preventivo para que esto no pase. Delegación del Gobierno se ha puesto a disposición del Ayuntamiento de Madrid y se está coordinando con ellos, apoyando con efectivos, se está multando…

Hay que seguir sancionando y considero que es necesario este despliegue, pero también creo que hay un problema de fondo mucho más allá de la prohibición, porque hay que concienciar y educar. El botellón no es algo que se haya prohibido con el Covid, sino que lo estaba desde hace mucho tiempo. Es necesario recordar a la gente que en la vida no se puede hacer constantemente lo que se quiere, sino lo que se debe. Nos encontramos en un momento de salida de la pandemia, pero todavía estamos en ella y por eso hago un llamamiento a la responsabilidad: lo complicado de este virus es que la gente que va a los botellones, además de exponerse ellos mismos, también expone a padres, tíos, abuelos… no hay que relajarse y debemos estar en guardia.

Cuando se prohibió el botellón hace dos décadas hubo muchos programas de ocio alternativo para jóvenes… ¿es momento de recuperar estas iniciativas?

Como portavoz de Cultura siempre lo he dicho: hay que potenciarla no solo en el centro de Madrid, sino en los 21 distritos y dar una oferta cultural amplia para los jóvenes, que les permita tener otro tipo de ocio. Ahora que los aforos vuelven a estar al 100% y que parece que vamos ganando esta batalla, es el momento de potenciar este tipo de programas. Ahí tenemos la propuesta socialista del Bono Joven Cultural, que se ejecutó la pasada legislatura y que ahora el PP la tiene guardada en un cajón.

El Ayuntamiento está dando pasos hacia atrás a la hora de descentralizar la cultura. La pandemia se está aprovechando como excusa para retroceder en algunos ámbitos donde se había avanzado: ahora mismo la actividad cultural se da en los grandes contenedores de Madrid Destino, que están en el centro de la ciudad. No se está potenciando ningún tipo de cultura alternativa, no se están generando espacios de creación, de encuentros artísticos en los 21 distritos, para que la gente que vive en Villaverde, en Usera, en Chamartín o en Vicálvaro no tenga que trasladarse constantemente al centro cada vez que quiera hacer una actividad cultural.

Pasando de la cultura al deporte: ¿Debe Madrid ser ciudad candidata a los Juegos Olímpicos?

A nadie le puede parecer mal que Madrid vuelva a postularse para ser una ciudad olímpica. Dicho esto, el problema es que no sabemos si hay una apuesta real para crear un modelo deportivo para la ciudad, que se vaya a aprovechar, o si por el contrario estamos ante una vicealcaldesa que no acaba de encontrar su hueco en el gobierno y utiliza cada cosa que se le ocurre para sacar su titular. Dijo que Madrid se iba a postular para los JJOO de 2036 sin hablar con la corporación, sin el COE, sin todas las administraciones… no parece serio. Lo debatí con el señor Fuentes (delegado de Desarrollo Urbano) y nadie sabía nada sobre el modelo o qué hacer con las instalaciones. Pedir unas Olimpiadas es una cosa muy seria y habrá que preguntar también a los madrileños sobre lo que quieren y qué tipo de modelo desean de ciudad olímpica. No puede hacerlo sola Begoña Villacís.

A nadie le puede parecer mal que Madrid vuelva a postularse para ser una ciudad olímpica

De momento, el Ayuntamiento prepara la privatización de los nuevos polideportivos municipales.

Lo criticamos porque nosotros somos unos firmes defensores de la gestión pública y de la gestión directa. Siendo pragmáticos, la gestión privada que plantea Ciudadanos es legítima porque son los que gobiernan, pero el problema es que no están planeando Centros Deportivos Municipales, están haciendo gimnasios de musculación, que no responden a las necesidades de lo que la gente está pidiendo. En el Ayuntamiento están en la obligación de escuchar a los vecinos, que piden instalaciones con actividades muy concretas y pistas muy determinadas. No se puede hacer un modelo Go Fit (empresa que gestiona el CDM de Vallehermoso) en todo Madrid.

El modelo de privatizaciones también parece que se va a extender a los aparcamientos municipales

Sabemos que va a venir una ola de privatizaciones, porque el PP y Ciudadanos no entienden la política como servicio público, sino como un negocio. Nosotros siempre vamos a estar enfrente de este tipo de cesiones a empresas privadas, especialmente sangrante en casos como el de la Plaza del Carmen, donde la gestión de la EMT puede suponer beneficios y que le ayudaría a mantenerse como una empresa pública sana. No hay ninguna razón que el gobierno pueda dar que explique por qué renuncia a eso.

¿Se esperaba Mar Espinar ser la cabeza visible del PSOE en el Ayuntamiento?

Aunque había un runrún constante, no me lo esperaba. Es un honor ser la portavoz de tu partido, estoy muy contenta, agradecida y tengo muchísimas ganas de hacerlo bien, disfrutándolo mucho porque me encanta la política municipal. Es verdad que tienes una carga de responsabilidad muy grande pero creo que el PSOE tiene mucho que decir en el Ayuntamiento y mucho que hacer.

Es una de las concejalas que con más vehemencia critica desde la oposición, con un estilo muy directo. ¿Cree que ese perfil le ayudó a tener este puesto?

Si hablas con cualquiera te dirá que yo soy así. La política la vivo de una forma muy personal, porque creo en el servicio público y que estamos para cambiar y mejorar la vida de las personas. No sé si este perfil ayudó a mi elección, creo que más bien fue una sucesión natural, porque yo era la portavoz adjunta.

¿Se ve como candidata del PSOE al Ayuntamiento en 2023?

Ahora mismo me veo con 20 meses por delante, con una responsabilidad enorme en la que estoy dando lo mejor de mí misma. Dentro de dos años estaré donde me diga mi partido y también los militantes. El 2023 me queda muy lejos, me puedo ver como candidata o como entrenadora del Atlético de Madrid para ganar la Champions (risas). Estoy muy centrada en poder abarcar todos los problemas que tiene esta ciudad.

¿Piensa que la estrategia socialista de enviar paracaidistas a las elecciones a la alcaldía de Madrid puede funcionar alguna vez?

Personalmente, como Mar Espinar, creo que no, que no es un modelo que pueda funcionar. Hace falta conocer bien la administración y conocer muy bien el Ayuntamiento, esto es una plaza muy complicada y sacrificada.

¿Cómo analiza que fue el gobierno de Manuela Carmena dos años después de su marcha?

Tengo una sensación agridulce. La izquierda hizo lo que tenía que hacer, sobre todo el partido socialista. Hicimos un ejercicio de responsabilidad. Pero tengo la sensación de que fue una oportunidad perdida, en el sentido de que podríamos haber cambiado muchas cosas que no hubieran sido fácil echar para atrás. Al gobierno de Carmena le faltó mucha gestión y mucho conocimiento de la administración. En cualquier caso, sí que estoy muy orgullosa de ciertas cosas que logramos como Madrid Central, el Consejo de la Cultura…

¿Qué tiene que hacer la izquierda para volver a ganar las elecciones dentro de dos años?

No tengo la fórmula para la izquierda en 2023, creo tener la del partido socialista. En el PSOE tenemos que hacer mucha calle y escuchar mucho los problemas que tiene la gente. Volver a ser esa referencia del vecino, en los distritos, en los barrios. Hay que mancharse las manos en el barro, hablar un idioma que los madrileños entiendan y, sobre todo, lanzar propuestas y soluciones a lo que nos trasladen.





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