Saturday, March 2

“Sin tarjeta no hay receta”: miles de voces critican la “destrucción programada” de la sanidad pública por el Gobierno andaluz


La noticia se conocía este viernes, pocas horas antes de que las Mareas Blancas volvieran a alzar la voz en la calle por la situación de la sanidad pública: el centro de salud de La Candelaria, en Sevilla, cerraba temporalmente por los desperfectos provocados por el temporal en su techumbre, obligando a desviar a los pacientes a otras instalaciones. Un incidente que “ilustra un sistema que se cae a pedazos por la nefasta gestión del Gobierno andaluz”, clamaba CCOO, que denunciaba la caída del techo de un pasillo y la aparición de grietas en otros lugares. “Un peligro”, subrayaba, y todo un símbolo de la sanidad pública andaluza.

Este sábado, el sindicato ha sido una de las organizaciones que ha acompañado a las Mareas Blancas en las ocho capitales de provincia andaluza, manifestaciones en las que han participado miles de personas congregadas bajo el lema Nos roban la sanidad, nos quitan la vida. Decenas de entidades (básicamente colectivos ciudadanos de defensa de la sanidad pública, pero también los partidos de izquierda y organizaciones sindicales y sociales) se han sumado a las reivindicaciones de unas Mareas que son las que más personas están congregando en la calle en contra del Gobierno andaluz del PP. De hecho, suya fue hace un año la primera gran protesta contra Juan Manuel Moreno desde que consiguió la mayoría absoluta con la que gobierna con toda comodidad.

En este tiempo, se han confirmado como la piedra más importante en el zapato del Gobierno andaluz, al que este sábado se le reprochaba la “destrucción programada” de la sanidad pública, lo que se traduce en que este año Andalucía es por primera vez la comunidad autónoma que presenta peores indicadores sanitarios según el informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Todo ello, fruto de que el Ejecutivo de Moreno “está obsesionado con favorecer el trasvase del dinero de la sanidad pública a manos privadas”, un movimiento “indisimulado” que no se preocupa ni por esconder que hay una “decisión ideológica de fondo”.


Estas denuncias se han compartido en las ocho capitales mediante el manifiesto defendido por la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas (CAMB), pero se resumía de manera muy gráfica en un cartel que podía verse en Sevilla: No quiero un seguro médico, quiero un médico seguro. O en las pancartas llegadas desde la localidad sevillana de Pilas, en las que también se cargaba contra la privatización con mensajes como Sin tarjeta no hay receta o Sanidad vendida, muerte en vida.

La manifestación más numerosa, en Sevilla

Sevilla, precisamente, acogía la protesta más numerosa con unas 6.000 personas según la Delegación del Gobierno, una cifra que Marea Blanca multiplicaba hasta por cinco. Según estas mismas fuentes oficiales, habrían sido 3.500 manifestantes en Granada (y 500 más en Motril), 1.100 en Cádiz, un millar en Córdoba, 900 en Almería, unos 800 en Jaén, 500 en Huelva y 450 en Málaga. La protesta malagueña, por cierto, tenía lugar horas antes de que Moreno acompañe en este mismo escenario al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el acto convocado contra la amnistía en Cataluña.


En un ambiente festivo pero con mucha carga reivindicativa se han lanzado reproches a la gestión sanitaria del Gobierno andaluz por cuestiones como una demora media en atención primaria que supera la semana, el “desmantelamiento” del sistema en las zonas rurales o unas listas de espera que no dejan de crecer y de las que oficialmente no se dan cifras desde hace un año, alimentando un malestar creciente tanto en ciudadanos como en profesionales. Un personal sanitario, por cierto, que denuncia el incumplimiento de los acuerdos suscritos para frenar las últimas huelgas convocadas y que ya considera hasta insuficiente la convocatoria de empleo presentada en los últimos días.

“Primero se deteriora el sistema público, y cuando conscientemente se ha provocado el malestar, se propicia que, el que pueda, adquiera un seguro privado”, critican las Mareas Blancas, para las que este “deterioro intencionado a cara descubierta” está provocando una grave situación que “va a ser pronto constatable”. Esto se va a traducir, aseguran, en una disminución de la esperanza de vida libre de discapacidad y de la mortalidad evitable en Andalucía. “Estamos hablando de calidad de vida y de la duración de vidas humanas” subrayan.





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