Monday, February 26

Tras cinco horas de reunión, el Papa evita cualquier reprimenda pública a los obispos españoles


“Creedme, por Jesusito, que os digo la verdad, que no hemos hablado de eso”. Los rostros del presidente de la Conferencia Episcopal española, Juan José Omella, y de su portavoz, César García Magán, se sacudieron al unísono a la enésima pregunta de la prensa tras las cinco horas de inédita reunión de la cúpula episcopal española con el Papa Francisco. Y es que, al menos oficialmente, Francisco no preguntó a los obispos de nuestro país por los abusos sexuales, ni por el informe Gabilondo, ni siquiera por las medidas recientemente aprobadas por la CEE para indemnizar a las víctimas de la pederastia clerical. Pero es que tampoco hizo referencia alguna a la crisis migratoria, el cambio de Gobierno, la ley de Amnistía, la economía o la guerra.

“Ha sido un diálogo cordial y no un tirón de orejas”, resumió el cardenal Omella en la sede del Pontificio Colegio Español de Roma, adonde acudieron a comer los obispos después de una mañana que arrancó en torno a las ocho con una oración a la que se sumó el Papa, casi tres horas de diálogo con el Pontífice y otras dos con el Dicasterio del Clero, encargado de entregar al episcopado español los resultados de una investigación ordenada por el Papa sobre la situación de los seminarios españoles y que, al menos oficialmente, fue el único tema en el orden del día de esta reunión sin más precedentes que la que en 2018 congregó a todos los obispos chilenos y que motivó su dimisión en bloque por los casos de abusos en el país.

Esta vez no hubo nada de eso. Ateniéndonos a la versión aportada por los responsables de la Iglesia española, no hubo espacio para ningún otro tema que no fuera el futuro de los seminarios españoles. “De toda la realidad de España es imposible hablar en una mañana… Hoy estaba centrado solo en este tema”, adujo el cardenal Omella, negando que la convocatoria del encuentro estuviera marcada por la sesión de investidura. “La vida es así, a veces coinciden cosas”, aseveró encogiéndose de hombros. “Mientras nos convocaron se formó Gobierno, es una casualidad”.

Lo que sí quedó claro es que, pese a la inflamación pulmonar que este sábado le llevó a cancelar buena parte de su agenda, a pocos días de viajar a Dubai para inaugurar la COP28, Francico goza de mejor salud de lo esperado. “Ha estado dos horas y pico y no ha tosido ni una vez. Este hombre está más sano que nosotros, que alguno tosía”, recalcó el presidente de la CEE, que aseguró que Francisco “estima mucho España” y “tiene fenomenal tanto la cabeza como la garganta”.

“Mi percepción es que él conoce mucho España, y hablaba más con el corazón de pastor, se expone con sencillez, sin entrar en lo concreto. Inteligente, pero sin entrar en detalles. Porque al final los mismos problemas que tiene España los tiene casi toda Europa: mundo secularizado, mundo globalizado… la Iglesia no es un ente aparte”, matizó.

¿Por qué entonces hacer venir a todos los obispos a Roma? ¿No hubiera sido mejor una videoconferencia, o que fueran los responsables del Clero a Madrid la pasada semana, en que se celebró Asamblea Plenaria? “El Papa nos ha dicho que podía haber ido él a España, pero esto es una complicación. Esto ha relajado mucho el ambiente, y ya nadie temía que nos fueran a tirar de las orejas”, recalcó Omella ante el estupor de los vaticanistas acreditados. “¿Y para eso nos ha llamado? Pues sí. Hemos salido todos encantados”.

“No era para tirar de las orejas a nadie sino para hablar, sino para ver cómo mejorar”, añadió el presidente de la CEE, quien incidió en que “el Papa nos ayuda a captar este cambio de época”. Para Omella, la crisis de vocaciones en España es una cuestión normal, que afecta a toda Europa. “Antes teníamos más conventos de clausura que otros países del mundo. Nos pasa lo mismo con los seminarios. Esto es como la ’reconversión industrial’ de los seminarios”, precisó.

Aunque no se habló específicamente de abusos, el responsable del Clero de la CEE (y nombrado enlace entre los obispos y el Dicasterio del Clero para la cuestión de los seminarios), Jesús Vidal, sí admitió que “se ha pedido que se cuide toda la dimensión psicológica del seminarista. Necesitamos sacerdotes que sean personas maduras, libres, capaces de desarrollar una vida plena y social adecuadas”.

En lo tocante a los seminarios, el Papa “nos ha animado a seguir en el camino de la unificación” de los mismos, sin plazos específicos ni nombre de los seminarios que cerrarán o se reformularán. “El Papa nos ha pedido que sigamos avanzando en ese caminos. Tampoco se especificó, según los obispos, el caso de los seminarios de los ‘kikos’, más allá de subrayar ”que estos seminarios tienen que seguir el mismo camino que el resto“.

En cuanto al documento, apuntó el obispo auxiliar de Madrid, habla de la madurez de los candidatos, la unidad de la formación para que haya un único proceso o el “carácter comunitario” de la formación. “Que los seminaristas tengan un corazón de pastor atento a las necesidades de los hermanos”. Todo ello, como señala la nota de prensa de la CEE, sin prisa, “requiere que en los próximos años, se reflexione con flexibilidad, sin rigores, adaptando a las circunstancias de cada provincia eclesiástica, diócesis, etc…”. Nada de urgencias, pues, pese a lo extraordinario del cónclave. Que, finalmente, quedó en nada.

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