Monday, February 26

Vivir del dolor de los niños

“Meta se ha aprovechado del dolor de los niños diseñando intencionadamente sus plataformas con características que les manipulan y les mantienen adictos a ellas, al mismo tiempo que rebajan su autoestima”. Son palabras de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, después de que una coalición de fiscales de 41 Estados de EE UU y el Distrito de Columbia presentara el 24 de octubre una demanda conjunta contra Meta por atrapar a los niños en sus redes y mentir sobre el impacto que tienen en los menores. Concluyen que los algoritmos, las notificaciones y los filtros de Facebook, WhatsApp o Instagram actúan como máquinas tragaperras. Y muchas de las estrategias para enganchar a los usuarios a estas tragaperras están dirigidas a niños.

La frase se me quedó clavada: “Meta se ha aprovechado del dolor de los niños”. No hay relatos de terror más universales que aquellos en los que se cuenta la historia de niños que sucumben al engaño de un adulto que en realidad es un monstruo, de pequeños que se sueltan de la mano de sus padres y se pierden, de huérfanos desdichados e indefensos, niños a los que secuestra y mata una bruja o un lobo. No son solo cuentos de miedo, ficciones de advertencia. Esta semana nos ha rodeado el sufrimiento insoportable de los niños. Pero los adultos lo hemos llevado bastante bien, nosotros a lo nuestro, a esa pulsión de elegir bando una y otra vez, y rápido, sin pensarlo mucho, para enredarnos en un scroll infinito de demagogia y agresividad. Tenemos en cuenta a los menores a la manera de Helen Lovejoy, el personaje de Los Simpsons que pronuncia la famosa frase “¿Es que nadie va a pensar en los niños?”. Para manipular cualquier debate, para arrimar el ascua a nuestra sardina, para apropiarnos del relato emocional. 



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